El romanticismo y los romanticos

Bueno, creo que es hora de levantarse tuve un sueño pesado. Debes tener más cuidado con sus ojos, ella es hechicera y bajo la luna te puede encantar, ¡Mientes...nunca se ha probado que le haya hecho daño a nadie! replicó él. Inmutable y parco, ausente de alma lo miró de abajo hacia arriba, como queriendo reprocharle su comentario, mas no lo hizo. Él sabía perfectamente como era ella, su alma gemela, y por tanto solo un espíritu que sin ningún interés compartía su felicidad, pero temeroso de tener que enfrentar la realidad prefirió esconderse en las sombras y escapar por el laberinto que lo llevaría a lo desconocido.
¿Quién es ella? Realmente no lo se, él es la persona indicada para describirla, pero sería como sacarle una palabra a una piedra. Sé que la admira pues en sus ojos se nota, pero siempre declina cuando se le pregunta al respecto. Parece que se conocieran de toda la vida, no se porque ya no se hablan, ¿cómo puede vivir una persona viviendo en un mundo de fantasía?
Cuentan sus amigos que se conocieron durante un festival de Wagner en el Festpielhaus de Bayreuth, y su peregrinación los llevó a recorrer La Scala, La Opera y fue precisamente en París donde un ligero roce de sus manos desnudas de guantes provocó que su corazón se sobresaltara. Así que no fue Schubert, Liszt, Chopin o Berlioz el elemento clave en su despertar, fue una inocente y delicada caricia. Pero era algo inaudito, ella nacida en el seno de una familia aristócrata, y él un burócrata atrapado entre "El proceso" y "La metamorfosis". Esta cruda realidad lo llevó a hundirse en el lado más oscuro de su cuarto, se refugió en sus memorias, mientras vivía una vida sin vida...verlo es como ver el retrato de Dorian Gray en el espejo, me asusta que me pase lo mismo, aún así tengo que convivir con él y despertar cada mañana sabiendo nunca sabes que puede devenir con el azul de la noche estrellada.

1 comment:

Anonymous said...
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