Un dia en la vida dentro del hospital

AHA no quizo relatar el por qué de su ingreso, ni su noche amarga, sólo estuvo anuente a decirme que pasaba dentro de su muro de silencios, en esa semana de hace más de cinco años.

- Me levantaba antes de las seis de la mañana, porque el baño era compartido y me gusta el baño limpio, el agua para bañarse era bien caliente y por eso duraba casi una hora adentro de la ducha, apenas salia me ponia otra vez el buzo que me regalaron, la camiseta y la bata verde del hospital. Me secaba bien la cabeza, tendía el paño sobre la silla de visitas y me volvia a acostar. Seguía pensando en el para qué? no el por qué de la vida...sino para qué.

Pasaban los del desayuno y te preguntaban, café, té o agua dulce y te lo dan en una taza de plastico (como si uno se fuera a hacer MÁS daño) y un sandwich de mantequilla con jalea. Otra vez me recostaba a esperar que pasara la enfermera que toma la temperatura y la presión.

-Señor AHA, buenos días venga conmigo (la doctora). Cuenteme como se siente hoy, las pastillas le están haciendo efecto, hace frío verdad...mil palabras pero él no tenía ganas de responder nada, si no hay por qué vivir para que gastar la energía en hablar. Bueno, mañana espero que se sienta mejor.

Regresaba a mi cama, había en el salón un televisor, era el único lugar dónde hombres y mujeres podían estar juntos. Era un televisor pequeño, con mala señal y la mayoría de los que lo veían, podrían haberlo hecho con los ojos cerrados. Era solo una excusa para sentarse y que nadie te interrumpiera en los pensamientos.

La ventana!!! Cierto en el cuarto donde estaba que era el de alto riesgo no había ventanas ni en el baño, pero en el del salón, si te subias en los lavatorios podías ver a traves de la celosía de arriba la calle, se podía ver la fila de entrada de visitas, y se podía ver el cielo, cómo deseaba que entrara viento por esa celosía, pero tenía que conformarme con ver hacia afuera.

El almuerzo era extraño, a mí me daban la comida y se sentaban a la par para comprobar que lo terminara, no comía carne, así que el pollo o pescado ya venía en pedacitos. Siempre venía fría mi comida por ser dieta especial aún así algo comía aunque al final lo vomitaba en el baño.

La hora de la visita, quizás lo más dificil, que tu familia se de cuenta que sufres un trastorno con nombre de película y que (silencio profundo esta parte está inconclusa)

Lo último del día era acostarse a las 8, y si no te podías dormir te inyectaban, con un poco de ingenio logre tener mi radio pequeño y trataba de oír radio y escapar con Nelly Furtado en su primera canción (por eso el mundo se detiene cada vez que la oigo con esta Turn off the lights) acá un video no oficial.

3 comments:

Terox said...

Ayer en el 7 dieron una cinta un poco rara con John Cusack... que me hizo preguntarme... ¿sabrá uno cuando está loco? ¿qué se sentirá? No debe ser nada agradable...

El Compilla said...

Terox no se puede describir, tal vez no es desagradable, sino incontrolable la mejor palabra para esto. Lo que no gusta mucho es la palabra loco pues hay un sentido peyorativo y estigmas que llevan a inutilidad, incapacidad, etc.

Saludos

Amorexia. said...

Man, lo mejor que te he leído, irremediablemente sé que sucede, sé siente, por que he estado allí.

Saludos a deshora.

Muy bueno!