Extrañando la felicidad

Originalmente se iba a llamar En busca de la felicidad, pero habría parecido que me refería a la buena película de Will Smith.

No recuerdo un período extenso de mi vida que pudiera expresar algo como "esos fueron los mejores años de mi vida", si he tenido momentos muy buenos y también muy malos, como cualquier persona. Pero sí estoy claro en algo, he perdido la capacidad de asombro, mantengo una apatía constante pues desde hace muchos años me acostubré a recibir sólo comentarios positivos sobre mi desempeño y mis logros, a tal grado que he dejado de valorarlos y más bien evito ingresar en círculos donde temo no poder rendir de acuerdo con las expectativas (principalmente autoexpectativas).

No es que haya renunciado a ser feliz, es que me cuesta pensar qué cosa podrá o podré hacer para salir del eterno laberinto. Me gustaría entender como alguien siente placer al tomarse un café o la última coca cola del desierto. Veo a una pequeña fuente de felicidad de 20 días de nacida y me gustaría poder disfrutar de esa emoción, lo intento, pero soy incapaz de hablarle o siquiera sostenerla en mis brazos, la inexpresividad y frialdad que me han caracterizado por años se ven claramente reflejadas en mil situaciones que normalmente generarían risa, cólera, cualquier emoción está practicamente fuera de mi.

Mientras voy escribiendo voy leyendo la wiki (felicidad), para ir combinando los criterios que ahí se apuntan con mi estado de ánimo, algo así como una guía.

Cuando se habla de satisfacción, se que he logrado muchas cosas, he pasado por diversas etapas, como estudio, trabajo, consumista, vegetariano, católico, new age (en muchas variantes - hasta fui catalogado niño índigo). Pero ninguna de esas actividades ha logrado llenar un sentimiento de vacío, tengo una fuerte desidia hacia casi cualquier cosa, muchas las estoy haciendo mecánicamente, tal vez no tan en sentido estricto lo de mecanicamente, pero me es evidente que no requiero mucho esfuerzo por lograrlo, y de requerirlo es muy probable que lo logre, sin tampoco querer decir algo pretencioso.

Hace unos días me reiteraron una frase que me ha acompañado por más de ocho años "tienes una vida perfecta, ya todo lo tienes resuelto". Esa es una sentencia lapidaria, porque si no soy feliz implica que no lo seré. Entiendo que el objetivo no fue decir eso, pero como dijo el doctor "no depende de usted como se sienta". Y en ambas cabe la razón, si no soy feliz con los aspectos cotidianos y no me veo en planos de largo plazo en ninguna actividad, entonces:

¿cuál es el sentido de respirar cada día?

¿soy capaz de dar la respuesta o alguien me la puede soplar en este examen llamado vida?

¿serán 100% responsables las catecolaminas y las indolaminas (5-HT, DA, NE)?

Algunas cosas como ir al cine, caminar, y mil hobbies diferentes no han conseguido nada en particular, y por mucho mi interacción social se ha ido reduciendo cada vez más, dificultando desenvolverme en cualquier plano.

Insisto, estoy extrañando la felicidad...


5 comments:

Terox said...

Tal vez una pastillita, como a Lisa Simpson...

La vara es tan relativa... el otro día vi un programilla en MTV (que color) que se llama "Exiled", la vara es que agarran a carajillas quinceañeras superchineadas y las mandan a lugares pobres del mundo. A esta la mandaron con los Masai. Todo un shock. Todo lo que damos sentado, empezando por el agua corriente, allá es un lujo. ¿Cómo puede alguien ser feliz allí?

Y por otro lado, ayer o antier volví a ver, al menos en parte, la cinta About Schmidt... ¿variaciones de un mismo tema?

En fin, ojalá encuentres lo que buscás...

delfin en libertad said...

Yo te voy a dar mi opinión personal sin imponer ni asegurar que es la solución. Creo que algunas veces la sociedad ha lapidado sentimientos, emociones, expresiones, mucho más en los hombres lamentablemente. No creo que haya mucha felicidad en la perfección, entonces es bueno salirse de vez en cuando del camino, y no exigirse demasiado y caminar más alivianado hasta encontrar el equilibrio, sin presiones, ni reglas establecidas. Y verás cuánta belleza y felicidad se puede sentir por cosas que para algunos son insignificantes. Bueno me queda mucho por decir jajajaja, pero hasta aquí que ya me pasé. Un abrazo con el deseo que logres encontrar ese sentimiento.

Roy Jiménez Oreamuno said...

Interesante reflexión y además muy profunda. Yo siempre receto mi teoría que debemos desarrollar nuestra inteligencia emocional y que quiero decir con esto, que es una decisión personar ser feliz o no.

Uno decide odiar o amar, entonces lo que a mí me ha enseñado la vida, es que debemos ser felices por nosotros mismos, si hay alguien cerca de notros para compartir esa felicidad bienvenido sea, si no hay, pues decido aún así ser feliz.

Si estoy bien económicamente, estoy sano, joven, tengo una bella familia, tengo casa, auto, un trabajo estable y tengo mis cinco sentidos al máximo, entonces porque No me siento feliz.

Por la simple razón de que no decidimos a ser felices, y como no disfrutar el aire que respiramos, ver el agua caer del cielo, el canto de las aves, todos esos pequeños, grandes detalles nos pueden hacer felices.

Que pasaría si no tuviéramos la vida resuelta, entonces seriamos tan indiferentes al ver pasar al felicidad.

Al final del camino yo en lo personal, decidí ser feliz por mí mismo, y desarrolle mi inteligencia emocional, al grado que si veo que se me bajan las pilas por X o Y motivo, hago ejercicios, salgo a trotar y caminar, para que toda esa energía desate todos esos químicos que son sanos para mi cuerpo, y mi mente.

Decida ser feliz, lo tienes todo, porque vas a extrañar la felicidad, si aún le puedes abrir las puertas, pero solo si usted lo desea, nadie lo puede obligar a ser feliz, que dura decisión verdad.
Saludos

Roy Jiménez Oreamuno said...

Eso que dijistes que en algún momento te habían considerado un niño índigo, vea este blog que habla sobre eso:

http://megaprimo.ticoblogger.com/

Barqueritos said...

Coincido con Roy, la felicidad es una decisión que solo uno puede tomar.

El permitirse disfrutar viene de uno, y no de alguien más o de una pastilla.

También hay que aventurarse en nuevos caminos, salir de la zona de confort sin temor al fracaso y disfrutar el camino, no el arrivo.