Hay que confiar en el esposo

Una mujer llega a su casa inesperadamente tarde en la noche de un viaje y abre cuidadosamente la puerta de su dormitorio. Debajo de la cobija ve cuatro pies en vez de dos. Entonces va en busca del bate de béisbol de su hijo y empieza a golpear con todas sus fuerzas a las dos figuras debajo de la cobija. Después, ignorando los quejidos provenientes de la cama, va hacia la cocina por un vaso de agua. Cuando entra en la cocina, ve a su marido allí leyendo una revista. "Hola cariño", dice él, "Tus papás vinieron hoy a visitarnos y yo les dije que se acostaran en nuestro dormitorio. ¿Ya los saludaste?”

1 comment:

Terox said...

Jaja... Este chile es especialmente recomendable para todas las doñas...